Truco para conocer mejor tu voz
Dos formas de escuchar tu voz «desde fuera» usando solo las manos: el efecto antena parabólica y el efecto escudo, para comparar cómo te oyen los demás.
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Antes de tocar nada, aprende a escuchar. Un solo ejercicio para calibrar cómo te oyes realmente.
Dos formas de escuchar tu voz «desde fuera» usando solo las manos: el efecto antena parabólica y el efecto escudo, para comparar cómo te oyen los demás.
Laringe, lengua, velo del paladar, mandíbula, labios: son piezas que se mueven por separado, aunque no lo parezca. El reto es notar que puedes moverlas sin que se disparen tensiones en las demás.
Aprende a bajar la laringe con el reflejo del bostezo y a subirla llevando la lengua hacia la barbilla, tomando conciencia de un movimiento que ya sabes hacer sin darte cuenta.
Localiza los músculos que activas al tragar y aprende a mantenerlos relajados mientras cantas, usando la voz de helio como aislante.
Descubre el resonador faríngeo y el sonido «de helio» que se genera al estrechar el espacio entre aritenoides y epiglotis, sin forzar ni nasalizar el sonido.
Ejercicios para sentir y dirigir a voluntad la subida y bajada del velo del paladar, la puerta que separa la voz oral de la nasal.
Observa cómo las vocales A y UH abren o cierran el arco del istmo de las fauces, al fondo de la boca.
Trabaja por separado la parte delantera y la trasera de la lengua, dos zonas con mucha tendencia a tensarse durante el canto.
Usa los dedos para mantener la boca abierta sin esfuerzo y aprende a cantar sin que la mandíbula se bloquee.
Compara cómo cambian el sonido y la libertad de la laringe según coloques los labios en posición neutra o redondeada.
Once sonidos concretos que suelen aparecer al cantar, con el ejercicio exacto para corregir cada uno.
Detecta y corrige el exceso de nasalidad controlando el velo del paladar con sílabas y frases de comprobación.
Suaviza las consonantes G y C para quitar ese timbre engolado que marca demasiado el fondo de la garganta.
Usa las vocales y la voz de bostezo para mantener la laringe estable y evitar el sonido estridente de la voz de pito.
Ejercicios para acercar las cuerdas vocales y ganar presencia cuando la voz suena apagada por escape de aire.
Aumenta el caudal de aire con soplidos intensos y consonantes explosivas para ganar volumen sin forzar.
Reduce el exceso de volumen trabajando el control abdominal y subiendo el volumen de forma progresiva desde un punto bajo.
Aprende a pasar de un volumen suave a uno fuerte, y viceversa, con la ayuda de consonantes contrastadas.
Accede a tu voz aguda con la vocal U y la posición de labios en beso para poder hacer inflexiones de tono sin forzar.
Gestiona mejor tus respiraciones dentro de una frase larga para no quedarte sin aire al final.
Introduce una voz airosa y relajada como punto de partida para ir soltando la tensión de cuerdas vocales y abdomen.
Trabaja el contacto de las cuerdas vocales con M y sílabas en staccato para evitar que la voz se rompa.
Secuencias listas para usar: antes de cantar, después de cantar, y para esos días en que la voz simplemente no responde.
Seis ejercicios funcionales —lip bubble, tongue trill, M staccato y más— para esos días en que la voz no responde.
Rutina completa de calentamiento vocal para dejar la voz lista antes de cantar.
Rutina breve para estirar y relajar la voz después de cantar.
Comprueba que tu laringe y tus hombros no se tensen al inspirar, para lograr una respiración libre.
Un último ejercicio, algo distinto: usar la fuerza física del cuerpo como atajo hacia una sensación vocal concreta.
Usa la fuerza física de empujar una pared para encontrar, por asociación, la sensación de tener las cuerdas vocales bien juntas.